Las Emociones y El Sufrimiento

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El atardecer caía con su luz dorada bañando los bosques del distrito de Paro cubriendo con su brillo rojizo los campos silvestres. Nos encontrábamos perdidos sin saber como volver rodeados de esta belleza natural a mas de 3000 metros de altura haciendo un trekking salvaje. Las emociones de preocupación ante la incertidumbre de no poder encontrar el camino de vuelta empezaron a florecer en nuestros corazones. El cansancio empezaba a apoderarse de nuestro espíritu aventurero dejándonos totalmente vulnerables ante las criaturas salvajes que residen en estos montes y el sufrimiento de no poder llegar a tiempo al trabajo era parte de nuestra preocupación. Estábamos literalmente donde Dios perdió el zapato sin saber como volver. Podemos llamar al hotel que nos vengan a buscar sugirió uno de mis compañeros… Si claro ¿ Y que les decimos? ¿Nos pueden venir a buscar donde Dios perdió la zapatilla? ¡no tenemos ni idea de donde estamos! Nuestras emociones estaban a flor de piel.

Según la tradición budista la raíz de nuestro sufrimiento viene dado como consecuencia de nuestras emociones. Indirectamente de una forma u otra las emociones nacen del egoísmo en el sentido de que implican aferrarse a nuestra entidad desde nuestra perspectiva según nuestro paradigma. Siddhartha (Buda) descubrió que, por reales que parezcan, las emociones no son una parte inherente del propio ser. Según su observación no son innatos ni tampoco una maldición o tortura que algún Dios o destino nos haya impuesto. Las emociones surgen cuando se unen particularmente las causas y condiciones, por ejemplo, cuando asumes que alguien te esta criticando, ignorándote o privándote de algo. Después es cuando empiezan a surgir las emociones que las experimentamos de acuerdo a nuestras creencias. Sin embargo, según Siddhartha en el momento en que aceptamos las emociones en vez de huir de ellas sin identificarnos con ellas es cuando podemos mantener el equilibrio aceptando la realidad. Si nos implicamos con las emociones es cuando perdemos la conciencia y la cordura ya que estamos agitados.

Una profesora mía siempre me decía:  cuando estas emocional no estas preparada para comunicar ni tomar decisiones. Ventilar las emociones no es lo mismo que comunicarse. Siddhartha encontró la solución enfocándose a ser lo más  consciente posible y así poder identificar sus emociones y la raíz de ellas aceptando la realidad tal y como es sin huir de ella. Es decir, si uno desea eliminar el sufrimiento debe practicar el ser consciente, atender sus emociones y aprender a evitar ponerse nervioso aceptando los hechos con equilibrio y ecuanimidad. Si se examinan las emociones como lo hizo Siddhartha identificando su origen uno se da cuenta de los malentendidos o las preferencias que se deben cambiarse como resultado. Todas las emociones son básicamente una forma de perjuicio ya que cada emoción es generada por un elemento de juicio. Por ejemplo, si uno se aferra a sus creencias pensando que algo realmente existe tanto si es momentáneamente como si es algo que se cree que es para toda la eternidad esta creencia/y o creencias  son pues generadas por la ignorancia y la mala interpretación de los hechos lo cual ocurre por la falta de conciencia y aceptación. Esta falta de conciencia y diría yo que también falta de empatía por aferrarse a las preferencias de uno los budistas lo llaman ignorancia y esta ignorancia es la que crea las emociones que nos agitan.

Así pues estábamos nerviosos y cansados… Uno por lógica quería ir hacia la derecha rodeando la montaña el otro sugería doblar hacia la izquierda, una de las compañeras daba las culpas de una forma irónica al conductor por no habernos indicado bien…No nos poníamos de acuerdo. Cada uno tenia sus preferencias y su versión de como debíamos llegar. Éramos cuatro personas de cuatro nacionalidades distintas: Japón, Uk, España y Argentina. Cuatro formas de pensar, cuatro formas de percibir culturalmente y con cuatro creencias diferentes. Al final decidimos descansar unos minutos a los pies de un árbol hermosísimo y alimentarnos de su energía. En Japón llaman esta practica shinrin-yoku lo cual significa inundarse de la atmósfera del bosque conectando con su energía con todos tus sentidos. Cerramos los ojos y nos relajamos al pie de este árbol ancestral entrando en lo que llamamos en meditación la zona cósmica de las ondas theta. Las emociones agitadas desaparecieron y fueron reemplazadas por un profundo relax y bienestar.  Aprovechando este estado el cual no estas influenciado por pensamientos, emociones o preferencias sugerí guiarnos por la intuición para encontrar el camino y funciono exitosamente. Guiados por la intuición una practica que me enseñaron los maestros locales de Bali que os contaré en otra ocasión nos llevo de vuelta al camino de partida. Llamamos al conductor para que nos recogiera y así pudimos llegar al trabajo sanos y salvos.

Siddhartha se refería a la ignorancia simplemente al hecho de no tener claros los acontecimientos al tener una visión distorsionada de la realidad o conocimiento incompleto lo llamaba él que al final como consecuencia nos terminan llevando al sufrimiento y a la agitación. Todas estas formas de ignorancia provocadas a menudo por nuestra forma de percibir el mundo desde nuestras creencias y/o percepciones nos llevan a la mala interpretación, sobreestimación o subestimación. Todo lo que hacemos emerge desde nuestra ignorancia especulativa. Sin embargo, cuando aprendemos a observar nuestras emociones aceptando la realidad a través de nuestras sensaciones no solamente aprendemos a ser más conscientes sino que la aceptación nos permite relajarnos y vivir más el presente desde una mente relajada y en calma. Solo después podremos tomar decisiones inteligentes sin distracciones.