La Naturaleza y El Reino Animal

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Una de las cosas que mas me apasiona son los animales y la naturaleza. Vivir en sitios tan remotos y poder experimentar sus selvas y como viven los animales es algo que no tiene precio. Sobretodo Bután es un lugar en estado virgen y todos los animales viven libres lo cual significa que a parte de los animales salvajes que encuentras en sus bosques y selvas también los caballos, vacas, perros , gatos etc… son libres, es decir, ningún animal vive encerrado, atado o amordazado de ninguna manera sino que viven libres paseándose por los campos y vuelven a sus humildes casas cuando oscurece. Tampoco existen los mataderos están prohibidos. Aquí no se mata a ningún animal ya que la cultura budista proclama el respeto a todos los seres vivos como pilar importante de su religión. Es decir, para que lo entendáis mejor en budismo se practica Ahimsa que significa la no violencia, el respeto a la vida y a todos los seres vivos incluyendo los animales y la naturaleza.

Los perros son muy territoriales y me costo mucho adaptarme a ello. Al principio no quería ir a ninguna parte a pie me daba un miedo terrible pasear entre tantos perros sueltos ladrándome o intentando atacarme si ellos consideraban que invadía su terreno. Además mi apariencia occidental les llama mucho la atención siendo su blanco perfecto para atacar o mostrar liderazgo. Al principio iba a todas partes en taxi y no hacia trekkings sin ir acompañada de personas locales que me enseñaran como manejar estas situaciones. Mi experiencia en África con animales salvajes no me servía de nada aquí ya que su personalidad y su forma de comportarse es muy diferente a lo que estaba acostumbrada. Poco a poco fui observando e inventándome estrategias que me ayudaran a crear buenas relaciones con ellos. Por ejemplo, una de las estrategias que me funciona es llevar siempre comida encima así cuando me empiezan a ladrar o intentan atacarme me agacho y les enseño la comida con una voz muy suave mostrándoles que respeto su terreno y que quiero ser amiga suya. Es muy curioso pero funciona y ahora voy a todas partes a pie sola sin miedo.

En el caso de los animales salvajes tuve un par de sustos grandes. Una vez iba con un guía y pasábamos por un sendero muy estrecho de montaña a unos 3,500 metros de altura. De repente un toro enorme se cruzó ante nosotros de frente. Primero miró al guía y luego me miro a mi y muy enfadado lanzó un gruñido muy feo tambaleando su cabeza de un lado a otro como diciendo: ¡fuera de mi camino que quiero pasar! Él solo fijaba la mirada en mi como si yo estuviera sola y el guía local no existiera. Yo estaba paralizada del susto realmente pensé que se iba a echar encima mío para atacarme. El guía le dio un par de tambaleadas con la mano y le hizo pasar ante nosotros arrinconándome hacia un lado y así el toro pudo continuar su camino. Jamás se me olvidara su gruñido y la forma en que me miraba fijamente a los ojos era para morirse de un ataque.

 Otro susto gordo fue con un Yak. El Yak es un animal salvaje enorme parecido al búfalo pero con cola de caballo muy típico de las montañas Himalaya.  Es un animal que es considerado peligroso y algunas gentes locales han muerto en algún momento por ser atacados por un Yak accidentalmente. No son animales pacíficos en absoluto y tienen fuerte personalidad. Nosotros estábamos haciendo uno de los trekkings mas bonitos en el distrito de Paro Y de repente un Yak nos empezó a perseguir cuesta arriba más específicamente a mi. Para daros una idea normalmente se tarda tres horas para llegar a la cima y nosotros lo hicimos en una hora y media escapando a toda prisa del Yak. Afortunadamente no paso nada y al llegar a la cima lo perdimos ya que son animales que no son ágiles en absoluto y no pueden correr mucho por su enorme peso. Yo me sentía como Tarzan en la selva aprendiendo sus leyes y como convivir con el reino animal en este sitio mágico. El miedo nunca me hace retroceder sino al contrario me despierta más la curiosidad.

Realmente se aprende mucho observando la naturaleza y como interactuar con ella. Ver como los animales salvajes se desplazan elegantemente en nuestro entorno buscando alimento e interactuando con nosotros me genera una sensación de naturaleza infinita y paz. Los turistas que he conocido en el pasado antes del COVID19 que han visitado Bután se relajan tanto cuando llegan que con los días pierden totalmente la noción del tiempo en este paraíso dándoles la sensación que viven en otro mundo muy lejos de la realidad. Todo esto nos prueba que nuestra vida está en directa relación con la naturaleza y aunque a veces creamos que ya no la necesitamos, ella está en todo y debemos cuidarla como lo hacen en Bután.