La Impermanencia

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En Budismo el principio fundamental impermanencia forma parte de la primera verdad noble la cual nos dice que el sufrimiento existe ya que es inherente a la vida. Nada permanece, y todo esta sujeto al cambio. Nada nos satisface de forma definitiva o eternamente ya que vivimos sujetos a los cambios y estos no siempre están bajo nuestro control. Un buen ejemplo es la crisis del Covid19 que nadie esperaba. Sin embargo, nosotros podemos controlar como reaccionamos a estos cambios tomando perspectivas eficaces que nos ayuden a encontrar soluciones. Por eso es importante saber controlar y calmar la mente porque cuando nos lleguen situaciones que no nos gustan podamos gestionar mejor nuestras emociones tomando decisiones inteligentes desde una mente clara y en calma. Además el budismo nos dice que la razón de nuestro sufrimiento son nuestros apegos que como consecuencia nos impiden adaptarnos a los cambios si no son de acuerdo a nuestras preferencias.

Aquí en Bután cada día practican este principio en su vida diaria. Cada mañana cuando se levantan ponen varios boles de agua a sus altares que simbolizan el desapego. Todas las casas tienen una habitación destinada a un altar donde adoran las estatuas de Buda con sus deities ( sus Dioses y maestros)  todos los días colocan sus boles de agua y hacen sus postraciones practicando así el desapego. Le pregunte a uno de los monjes budistas el porque ellos simbolizan el desapego ofreciendo el agua. El me respondió que el agua es esencial para el ser humano uno puede estar muchos días sin comer pero no sin beber nada de agua por lo tanto ofrecer el agua es una forma para ellos de practicar el desapego ante una necesidad básica. En sus vidas personales y profesionales lo practican de una forma activa así pues cuando algo termina entienden que implica un nuevo comienzo hacia otra dirección. No se apegan a los resultados como lo hacemos los occidentales y lo mas sorprendente es la empatía y compasión que muestran ante cualquier dificultad siempre con una dulce sonrisa.

Así pues decidí hacer mi propio experimento. Con la ayuda de Rigzin Lhamu una monje budista licenciada en medicina empecé cada día a seguir sus indicaciones en lo que llaman ellos la iniciación básica. Así que me monte mi altar en mi casa y empecé a practicar cada día de forma consistente el desapego con una mente abierta tal y como me lo enseñaron ellos. Tuve que aprender Dzongkha el lenguaje oficial de Bután para poder recitar y entender sus plegarias… no os podéis imaginar el lio que me hacia es un lenguaje super difícil! Lo que más me sorprendía era su devoción hacia sus ancestros. Para nosotros desde nuestra mente occidental lo nuevo acompañado de innovación es por lo que nos desvivimos, en cambio para ellos si algo es nuevo es sospechoso ya que si sus ancestros no lo han enseñado no debe ser bueno. Además, mi curiosidad por vivir la experiencia desde su perspectiva me llevo a descubrir su medicina tradicional y como esta relacionada con su tradición budista desde el punto de vista de la salud. Me costo muchísimo entenderla es una mezcla muy interesante de medicina tradicional tibetana, hindú y China que con paciencia iba atando los cabos sueltos hasta poder llegar a comprenderla.

Así pues lo que aprendí sobre la impermanencia desde su filosofía es que el anhelo de nuestra mente por sentirnos seguros es causado por nuestro miedo a los cambios que no se ajustan a nuestras preferencias. Uno pierde sus miedos cuando sabe apreciar y navegar ante la incertidumbre con fe reconociendo que la impermanencia es la clave para liberarnos del miedo a estar estancados en una situación, habito o patrón. Solo entonces podremos vivir el presente con determinación y ser felices aunque las circunstancias no sean siempre favorables o no se ajusten a nuestras expectativas.